Finalmente. Las primeras vacaciones de mi vida otorgadas por un empleador, en las que me alojo en un hotel. Toda una realización burguesa. Es que, al final, nosotros, los renegados, somos tales porque, en el fondo, fuimos excluÃdos de la burguesÃa “in”. Nos que no AMEMOS el comfort, sencillamente generamos un rencor por no tenerlo a mano.
En fin, la ciudad de Córdoba me recibió este 2 de Enero como siempre: laboriosa, amable, sencilla. Una dulzura de ciudad. Vinimos en el auto del Mati, junto con Depetris. HacÃa mucho que no iba por Córdoba en auto, pero me sentà frustrado. Me di cuenta de que, si yo no manejo, las cosas no andan loco. Es que me volvieron a nacer mis frustraciones cuando le dije al Mati “bueno, ya que somos 3 jóvenes en un auto, supongo que apraremos 2 veces al menos en el viaje” y me contestó “no, mirá quiero llegar antes de la hora pico…”. Resulta que me hice grande para vivir los mismos problemas que en mi infancia, pero con otros actores!! igual paramos, tomamos un cafecito, leà el diario, me sentà re bacán y le dimos nomás.
El hotel, se llama Felipe II, que después me dijo mi tÃa que es propiedad de una parienta lejana mÃa…. O mi tÃa encuentra parientes donde no hay, o yo tengo alojamiento gratis de por vida!! Prefiero pensar la primera, es resignadamente….mÃa. Es bastante copado: aire acondicionado, tele a discreción, toallas en el baño, jaboncitos… muy bueno! Un hotel de verdad, lleno de cosas de hotel. Asà que con Depetris le dimos duro a dormir en el sommier y fumar en la cama, un placer que me doy pocas veces.
Hasta el momento (dos dÃas), vi El ilusionista, con Ed Norton, del director Cristopher Nolan, que estuvo muy buena, copados los trucos, buen relato, lindos escenarios, grandes actuaciones, en especial Ed, que te quiero cada dÃa Marx!
Como dijo el Pachi: en cada paÃs hay un argentino, y en cada zona de argentina, hay un rafaelino. Me encontré al Fabio, cumpa en el diario, en una escalera del shoping Patio Olmos. TenÃa los mismos pantalones cortos que usa en la redaccióin. Un encuentro increÃble. También comà muzzarela a la milanesa (un manjar), mientras el imbécil de Depetris se comÃa un Mac no se qué.
Charlé con mi primazo Germán, visité a mi adorada tÃa, me saqué una foto señalando a Córdoba, leà diarios de acá, descubrà operaciones de prensa contra Juez mientras me comÃa las medialunas gratis del Hotel, Depetris vomitó una noche porque comió en un lugar que se llamaba “Lennon” -algo habrá hecho, pensé yo- yo probé la Quilmes Stud y me encantó.
Avenida Colón está muerta los miércoles a la noche, y por eso estoy acá, postiando esto, ya que con Depetris nos abÃamos qué carajo hacer. Hace tanto calor acá que le voy a proponer ir a tomar un porroncito.
Sin embargo, mis sueños son tumultuosos. Sueño con que tengo que ir a treabajar y cuando voy caminando me acuerdo que estoy de vacaciones. También sueño con una muchacha y una guitarra, pero eso es otro tema. Lo mejor: ir en taxi escuchando “Cantata de Puentes Amarillos”, no estar solo en una pieza de Hotel -tener alguien a quien pegarle un almohadazo-, la hija de mi primo que es un bomboncito, y extrañar, tanto, a Rafaela que a veces duele. No sé por qué. Es que tengo mucho qué hacer allá.
Flog de Depetris donde hay alguna foto del viaje
Vuelvo el viernes por la noche. Encontré dos librazos: unod e Leonardo Moledo (inconseguible), y otro que se llama El DÃa de los TrÃfidos, también una rareza. Mañana voy de Juan, y les prometo un post sobre juan porque lo merece. Es el librero definitivo!
Adios a todos, sigo mis vacaciones. Me voy a casa, caminando por mia dorada Colón. Digo, al Hotel. Qué flash.