El sábado pasado, con mi amigo Alejandro Menardi leímos unas poesías en Estación Esperanza, centro cultural de barrio Fátima que es hoy el polo cultural más interesante de la ciudad de Rafaela.
Más allá que la pasamos genial, tuvimos un gran público, sucedió algo que merece una crítica en este blog, siempre comprometido con la realidad político social rafaelina.
Es que durante nuestro espectáculo y el de la banda LuzOjos, que siguió después, cayeron al teatro de calle Córdoba, primero, la Guardia Urbana, y después Control Público.
A pesar de que el centro cultural tenía todo en regla, y el espectáculo sucedía en los restringidos horarios y días que marca la ley, los organismos del Estado local llegaron no una sino dos veces a pedir que se baje el volumen, y otras apretadas similares que causaron un fuerte malestar en los presentes, organizadores y artistas de los shows programados.
¿A qué responden esas visitas intimidatorias? Ya no creo en la inocente apariencia de “hay que garantizar el descanso de los vecinos, porque no hay nadie que piense más en los vecinos que este centro cultural y social que hace un sinúmero de actividades para barrio Fátima de las cuales el municipio ni se entera. Por otro lado, un sábado a la 1 de la mañana es un horario y día perfectamente aceptable para hacer todo el escándalo que sea permitido por la ley, tal cual estaba sucediendo.
¿Cuál es el objetivo de mandar agentes de controla los espectáculos artísticos? ¿Por qué tenemos que tolerar que un Gobierno intimide a los artistas, público y organizadores con su caprichosa necesidad de silencio?
La anterior y la actual administración de Omar Perotti se han convertido en enemigas del arte, ya que cerraron muchos bares que eran epicentros culturales, cambiaron para mal la movida artística poniendo mil trabas a la hora de habilitar espectáculos. La municipalidad comenzó desde 2004 un proceso de centralización de la cultura en los actos oficiales, que son cada vez menos y de un tenor cada vez más cerrados y elitistas. Para este gobierno, la cultura es algo que sucede sólo si está bien visto por los que gobiernan.
Lo bueno es que todo esto sólo crea más contracultura, tan necesaria para el respiro intelectual de los que disfrutamos del arte.