Mariconcitos
“Mariconcitos” es un proyecto de obra con El Eje del Mal. Acá van textos míos que componen el poemario.
La muchacha americana
Ella es americana como Marilyn
es de llanura, también, funesta
se debate entre la fusta la siesta el neón
y la literatura gauchesca.
Ella comprende el traspasar de los horarios
la dulce y cordial herida
es un café de mediatarde
que se toma en la vereda de avenida
y descansa en la sunset tardecita.
Respira cual tierra fresca
es como shampoo mentolado
que cae por la garganta.
Antes
tenía otra biografía
ella lambía la espalda como
gata que lava a la hija
Ahora ya no quiere sacudir el polvo
del ama de casa maldita
ni mirar telenoche acurrucada
en los pliegues del futón
verde manzana.
Ella prefiere la noche cerrada
esconderse en la tapia
acechar y ser acechada por la sombras
de su dueño, ser esclava
de la carne, comida para gatos
en la ventana
ella mallúa por el hambre de ser
la libre amamantada.
La muchacha americana
ama a un héroe de película
marlon brando devaluado
que la toma, la hiere,
la rescata y
la clava la empala
después se va gateando
por la puerta trasera
un poco en serio un poco en broma
ella se ríe despejada se llena
de luz se dispersa
como una veloz mañana
es tan luminosa que tomo
aspirinas para olvidarla.
A la fuerza se diluye
se derrite como crema americana
en la atmósfera diurna
de un feriado de mitad de semana.
Guardo un secreto:
que otra vez
me voy a resbalar por tu nuca
me voy a trepar al
espacio que se ubica
entre
el pelo negro
y mi deseo.
Me pienso deslizar por el trapecio
arduo, cuerpo
como un trampolín
tramposo
también
caer por tu espalda
y vas ver
voy a narrar tu espalda
te la voy a contar toda
a la espalda
de manera teórico práctica
con fisioterapia, malabares,
que resbalen a la hendija tus piernas
como álgebra paciente
voy a entrar con lengua
como hierro,
caliente.
guardo ese secreto
voy a yacer en el muslo en el seno
izquierdo, voy a mirar de reojo
la coraza la piel
mudada por las dudas
escamas frías, heridas, yagas
escondidas, sólo queda
lo blanco y sedoso de la amante
furtiva.
y como
no se guardar secretos
le voy a buscar un espacio
al deseo tuyo
hurón asustado y vertebrado
entre el pelo
la nuca, la espalda
le voy a pedir una audiencia
a tus ojos
de hojarasca
para hablarles en sentido inverso
Monografía de nosotros a través de las costumbres gastronómicas
Desayunamos de parados
con las migas de pan tostado en la mesada negra
la mermelada en la heladera
el café tibio y la radio prendida.
Deglutimos con sonidos
guturales y mascamos
el silencio que desborda.
Al mediodía es diferente
el silbido chispeante de un bife
a la plancha
es la banda de sonido
de una escena repetida
ella corre con los platos
las sartenes
yo miro la televisión prendida
en un noticiero que telefeíza
la angustia de los ajenos.
La merienda es siempre cuando
el reloj me encuentra oyendo cumbia
en una gomería
o esperando en el semáforo de una calle perdida.
Devoro una naranja
que fue pelada a cuchillo
dejando largas cáscaras huecas
en un plato
viejo.
Y en la cena otra vez
carne
te gusta que coma carne
el bife se mezcla con la
luz mortecina del reflejo de un neustad
en el vaso de jugo de naranja.
A la noche tarde comemos un bocado
sólo un bocadillo
para dormir tranquilos.
bibliografía:
manuales de instrucciones
para pasar
sin pensar en la comida
una noche más
juntos.
Woody Allen
El problema de las aventuras es que
sólo pueden vivirse una vez
es mentira eso de la historia cíclica
todas tienen un final
generalmente abrupto
desbordante
y en muchas ocasiones
memorable y
exclusivo
o sea que hay alguien
que recuerda y otro
que se eyecta.
Woody Allen viejo zorro decía que
es mejor dejar que ser dejado
¿cómo voy a poder dejarte si
todos mis cabellos se enriedan en tus dedos
reteniéndote, cada vez que me
acariciás como a un chico
desnutrido, sin nutrición,
absolviéndome de
los pecados que cometeré sólo
dos minutos después de los besos más tiernos?
¿me podés decir, woody allen?
Decime cómo hago para
salir de su casa caminando de mañana
y hacer como que no pasó nada
pedirle fuego a un tipo que pasa
comprar el diario ver los clasificados
tomar el colectivo sacar cuentas
de lo perdido.
Decime che cineasta
cómo hago para olvidarla cuando trabajo o hago las compras
para que no intervenga en la decisión del detergente
para arrastrarla a otro lado que no sea
el borde de mi cama
la alfombra de mi pieza
cómo la borro del cajón de las medias
donde se agazapa y me sorprende
pasarle Blem
de una vez por todas
las que me hizo
por todos los besos que deshizo
en mi boca angurrienta de productos
de limpieza.